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domingo, 29 de octubre de 2017

Un dulce fin de semana en La Rioja

Foto: Mica Sant
Cada año por estas fechas me escapo a una tierra muy querida para mí, La Rioja, donde pasé 3 años de mi vida inolvidables y donde tengo unos amigos igualmente queridos. El fin de semana ha sido estupendo y liberador, a la vista de los acontecimientos políticos asfixiantes que estamos soportando en Barcelona desde hace un mes.
El tiempo ha sido estupendo, soleado y suave; el paisaje, conmovedor en esta época otoñal en la que el viñedo se tiñe de rojos, naranjas y burdeos, y la ribera del Ebro mezcla los verdes y blancos de los chopos con el amarillo de sus hojas a punto de caer.
En cuanto a la comida y el vino, ¿qué os puedo decir? Magníficos (y, claro, es que contamos con los mejores guías posibles). Tanto si optábamos por el bullicio de tomar unos pinchos como por sentarnos relajadamente en algún restaurante, el disfrute estaba asegurado. Para muestra, la fotogenia de unos deliciosos hojaldres y canutillos rellenos de crema que redondearon un fantástico almuerzo en un asador de Tirgo.
La Rioja siempre es una buena elección para pasar unos días; personalmente, me encanta el otoño, pero en cualquier estación se disfruta no solo por sus productos, sino también por su naturaleza, su cultura y la amabilidad de su gente. Gracias, amigos, por vuestra siempre calurosa acogida. ¡Y que sea por muchos años!

domingo, 20 de marzo de 2011

Extraña excursión por Sant Llorenç del Munt

Foto: http://joanbofill.blogspot.com

Lo de hoy es el relato de una excursión casi frustrada. Nuestra intención era subir al monasterio de Sant Llorenç del Munt desde el Coll d’Estenalles, un trayecto de unos 12 km en el parque natural de Sant Llorenç del Munt i l’Obac en Barcelona.

Durante la primera hora de recorrido, un grupo de adolescentes escandalosos nos ha hecho cambiar de opinión; y, en el Coll d’Eres, un punto donde se produce una bifurcación de senderos, hemos tomado la decisión de seguir por la ruta de la Vall d’Horta hacia Sant Llorenç Savall con tal de andar un rato por el campo con el silencio y la paz que buscábamos. Así lo hemos hecho y, después de bajar durante 1 hora por un camino pedregoso y escarpado, nos hemos encontrado con un deslizamiento del terreno que cortaba el paso (debido a las abundantes lluvias de los últimos días); así que hemos dado la vuelta: otra hora de subida deshaciendo el camino.

De nuevo en la encrucijada, hemos optado por retomar la ruta inicial que, aun siendo agradable, estaba más transitada que la Gran Vía de cualquier ciudad española en hora punta. Hemos caminado durante 1 hora más, pero no hemos logrado alcanzar el monasterio, que divisábamos lejano en lo alto del pico de la Mola: se nos hacía demasiado largo el trayecto. Al fin, mejor o peor, hemos cumplido el objetivo, que era disfrutar de la naturaleza dando un paseíto (de 4 horas), aunque algo accidentado. Eso sí, el bosque tenía un olor estupendo a tierra mojada y a los nacientes aromas de la primavera.

domingo, 20 de febrero de 2011

El camino de los Aranases con raquetas de nieve

Foto: Mica Sant
Una fantástica forma de disfrutar de la montaña en invierno, sin aglomeraciones y sin colas, es apuntarse a una excursión con raquetas de nieve. El trayecto escogido ha sido el camino de los Araneses, situado en el valle de Benasque, dentro del Pirineo oscense.

La ruta, que ha durado algo más de dos horas y media, comienza en Llanos del Hospital, cruza el río Ésera, se adentra en una zona boscosa de pino negro y llega hasta el Pla d’Están, al pie del Portillón de Benasque, antaño paso histórico para el transporte de mercancías entre Francia y España.

El día ha amanecido soleado, limpio y brillante, lo que ha permitido contemplar un cielo azul intenso recortado por las pardas montañas, la nieve blanquísima recién caída y el verde negruzco de los árboles; colores casi planos, sin matices ni apenas sombras: todo un disfrute para la vista. Pero, sin duda, lo que más me gusta de estas salidas al campo o a la montaña es el aire, frío y puro, y el silencio, salpicado apenas de un rumor de viento o de agua y de algún pajarillo, no sé si valiente o despistado. Con este ánimo, uno vuelve renovado a la ciudad… y a la rutina.

domingo, 6 de febrero de 2011

Calçotada en Valls

Estoy perezosa. Y no es extraño después del trajín del día de ayer. Lo pasamos con un grupo de amigos en Valls, centro productor por excelencia del calçot, reconocido con el sello de Indicación Geográfica Protegida. Para los que no sean de Cataluña y nunca hayan venido por aquí, diré que el producto en cuestión es una especie de cebolleta, que está en su punto entre enero y abril, se prepara a la brasa y se come acompañada de la salsa más famosa de Tarragona: el rico romesco.

Claro que, cuando uno se reúne con un grupo de amigos para la llamada calçotada, no se limita a comer las cebolletas. En esta ocasión, hemos elegido el restaurante Cal Ganxo, que ofrece un menú súper sencillo, hecho a la brasa de principio a fin, muy completo y representativo, creo, de la cocina rural catalana: calçots con la salsa romesco para empezar; a continuación, butifarras (frescas y negras) y chuletillas de cordero, guarnecidas con unas tiernas alubias blancas y unas excelentes alcachofas; y, de postre, crema catalana y naranjas. Todo, por supuesto, acompañado de vino, cava y café. No está mal.

El lugar, además, es muy curioso, porque se trata de una masía del siglo xviii, dedicada exclusivamente a este negocio, de noviembre a abril, y pare usted de contar. Ah, eso sí, quien quiera degustar los calçots en este lugar tan típico y tradicional deberá hacer la reserva con muchos meses de antelación. Nosotros ya la hemos hecho para el año que viene.

domingo, 9 de enero de 2011

Ascenso al Matagalls

La escapada de este fin de semana ha consistido en una excursión estupenda: el ascenso al Matagalls. Se trata del segundo pico con mayor altitud (1.697 m) del Parque Natural del Montseny en Barcelona.

La única dificultad que presenta la subida es el desnivel de algo más de 500 m, que se lleva bastante bien porque se combinan varios tramos empinados con otros llanos, lo que te permite recobrar el aliento e ir admirando el paisaje, más espléndido a medida que se va llegando a la cima. Carles Danon en su blog muestra el recorrido con algunas fotos. 

Desde lo alto, con un viento nada despreciable y un cielo bastante despejado, se puede ver el Mediterráneo con sus barcos, varios rascacielos y el puerto de Barcelona, la montaña de Montjuic, el Tibidabo, Montserrat y, por si no es bastante, los Pirineos, aunque en este momento poco nevados.

Una vez allí y ante una vista tan magnífica, también consuela llevar un bocata de jamón en la mochila para reponer fuerzas: ¡te sabe a gloria! En fin, os animo a realizar esta excursión que viene muy bien para las piernas y el espíritu.